viernes, 10 de febrero de 2012

Avimiled Rivas confiesa que fue consumidor de droga, pero que ya está rehabilitado.


El volante del Once Caldas le dijo a Diario MÍO que hace unos años cayó en el consumo de drogas. Hoy dice estar rehabilitado. Sueña con ser llamado a la Selección Colombia.

Genera un contrasentido conocer que la misma mente que le permite tener sincronización en un grupo de fútbol lo trataba con engaño cuando abandonaba los campos.

"Consumí droga, pero nunca tuve el temor de salir positivo. Nunca consumí algo diferente a la marihuana (...) Siempre pensaba en hacer bien las cosas en la cancha, pero cuando se terminaban los partidos, se complicaba todo porque volvía a la vagancia", reveló Avimiled Rivas en charla con Diario MÍO.

Fue ese humo, que puede generar una transmutación a la alucinación, el que le hizo regresar desde Europa al promisorio joven de piel negra, fornido, de ojos brillantes y quien tenía el don de ser recio y fino en la disputa y tenencia del balón.

"Fueron momentos de locura. Llegué a España cuando iba a cumplir 19 años y uno a esa edad piensa que ha cogido el cielo con las manos... Hice contrato por tres años, pero una pubalgia me sacó de las canchas durante seis meses. Me recuperaron allá pero en ese tiempo estaba pensando más en otras cosas que en fútbol. No renové el contrato, me vine para Colombia y continué con la locura", recordó el mediocampista de 27 años, formado en las divisiones memores del Boca Juniors caleño, hijo de doña Gabriela Rivas y segundo en una familia de cuatros hermanos.

En las canchas, a las que llegaba por imposición y donde cada vez hallaba una menor diversión, encontró a un adoptivo progenitor: "Lo que soy se lo debo a don Hernando Ángel (máximo accionista del Quindío). Él es el padre que nunca tuve. Nos pagaba un arriendo, porque esa fue la condición que yo le puse", reconoce y asegura: "Ya estoy totalmente rehabilitado".

Rehabilitado de una adicción que por poco lo expulsa de las canchas sin fecha de regreso y que le hizo sacar lágrimas de dolor a doña Gabriela: "Lloraba de ver que mi mamá tenía otra ilusión conmigo y se estaba derrumbando. Y volví porque ella me insistió, por mi esposa y por mi hijo (...) Antes, cuando iba a tocar puertas me decían que era muy bueno pero que tenía una personalidad difícil".

El año pasado, demostró seriedad con el Chicó, lo cual le abrió las puertas del Once Caldas. Aún conserva su depurada técnica y quiere volver con la fuerza con la que alguna vez irrumpió en la Selección juvenil de Colombia. "He llegado a una edad de madurez. La otra ya se fue. En algún momento me viví las dos caras de la moneda, pero hoy en día me siento feliz porque pude revertir esa situación", dijo Avimiled.

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