viernes, 7 de septiembre de 2012

¡Vamos Colombia!.

Histórica y geográficamente, uno diría que nuestros rivales naturales son Perú, Venezuela y Ecuador. Con ellos hemos disputado muchas batallas en múltiples torneos y en todas las categorías.

Sin embargo, desde hace un tiempo para acá, más exactamente desde la Eliminatoria al Mundial de Corea-Japón 2002, el mayor oponente de la Selección Colombia se viste de celeste.

El poderoso Uruguay, dos veces campeón orbital, se ha convertido en el principal obstáculo de la Tricolor en su objetivo de regresar a una Copa del Mundo. Es que no es coincidencia que uno revise la tabla de posiciones de las últimas tres eliminatorias, y se dé cuenta de que los charrúas siempre nos arrebataron la quinta casilla por un punto… ¡o por un gol!, como sucedió aquel 14 de noviembre de 2001 después de que el equipo de Maturana goleara 0-4 a Paraguay en Asunción y en el Centenario de Montevideo se fraguara el descarado ‘Tongo del Río de La Plata’ (1-1 empataron Uruguay y Argentina).

En esa clasificación, Colombia sumó cuatro puntos de seis ante Uruguay (le ganó en Bogotá y le empató en Montevideo). Luego, en la Eliminatoria para 2006, el duelo fue más parejo con una victoria en condición de local para cada bando. Y en la última, en la de Sudáfrica 2010, la Celeste se llevó la serie con sendos triunfos en El Campín y en El Centenario.

Precisamante esos resultados fueron los que, a la postre, desequilibraron la balanza a favor de los del sur del continente, que, por segunda ocasión consecutiva, accedían al repechaje con un punto más que nosotros.
Por todos esos números, por todas esas experiencias y por todas esas amarguras, es que la historia no se debe volver a repetir. A nuestra ‘bestia celeste’ hay que vencerla cuando toca vencerla para evitar futuras lamentaciones y lágrimas derramadas sobre una tabla de posiciones.

Esta tarde la Selección recibe a Uruguay en el Metropolitano, en la apertura de la séptima fecha de la Eliminatoria Sudamericana para Brasil 2014, con un solo propósito en mente: la victoria.

Los tres puntos son vitales y necesarios para retomar la ruta mundialista, para recuperar el terreno perdido en casa (empate ante Venezuela y derrota ante Argentina) y para descontarle camino en la tabla a un rival directo, peligroso y que nos debe unas cuantas.

Qué importa ya sin Pékerman habla o no habla, qué importa ya si la convocatoria estuvo mal hecha o bien hecha, qué importa ya si jugamos mal frente a Perú y Ecuador… Aquí lo que realmente importa y se necesita es que hoy, después de las 5 y 30 p.m., el país esté dichoso y sonriente por culpa de la Selección. ¡Vamos Colombia!.

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