martes, 8 de enero de 2013

Noche inolvidable para los hinchas del Once Caldas.

El 7 de enero quedará en la historia como el día en el que un ídolo Manizaleño le dijo adiós al fútbol profesional, en una noche llena de emociones, sonrisas, aplausos, gritos, luces que cubrían el escenario.

Homenajes para Arnulfo Vlentierra Cuero, una gran placa que entregó la barra fidelidad blanca y un montón de reconocimientos, puescfue el segundo mayor goleador de la historia del equipo Once Caldas y quizás el mejor creador que pasó por este club, además de ser uno de los elementos que más vistió la camiseta blanca.

Se jugó un partido entre las estrellas del Once Caldas integrado por los campeones de copa libertadores y las estrellas de suramerica, el equipo triunfador fue el cuadro albo 5-2 con goles de Galván Rey, Arnulfo Valentierra, Jorge

Agudelo, Edwin Congo y el hijo de Valentierra, el descuento apareció por intermedio de Hugo Aristizabal y Leonardo Favio aumentó la cifra.

Valentierra en cuatro oportunidades regresó a Manizales.

Arnulfo Valentierra fue quizás uno de los más grandes jugadores del equipo de Manizales, en cuatro oportunidades se vistió de blanco para darle magia al fútbol, para hacer fácil lo que parecía difícil y arreglar con un pase ‘buscapiernas’ lo que se vestía de derrota.

La primera vez que llegó al Once Caldas fue en 1992, el 12 de marzo de ese año hizo su debut, en un partido frente al Cúcuta en el que ‘Valen’, como le dice sus amigos, hizo gol y pase gol, el partido terminó 4-0 a favor de los manizaleños.

Su primer paso en el club 'blanco blanco' duró ‘tan solo’ 10 años. Una década en la que su dupla con Galván puso a soñar a la gente con un título, ese mismo que se les escapó en 1998 frente al Deportivo Cali.

Eso sí, volvió en el 2003 para gritar ¡campeón! Con el equipo 'albo' después de 53 años, tiempo en el que Once Caldas era dirigido por Luis Fernando Montoya. Se quedó en el 2004 para ser uno de los bastiones del campeón de la Copa Libertadores. Fue quien marcó el golazo del paso a la semifinal frente al Santos de Brasil. Una obra de arte. Un pincelazo hecho fútbol. En esa edición del torneo continental marcó 5 goles.

Después su estadía en la capital de Caldas fueron más cortas: una entre el 2005 y el 2007 y la última en el 2011. Todas sirvieron para engrosar las marcas que registra con su club amado. Es el segundo goleador del equipo manizaleño detrás de Sergio Alejandro Galván Rey con 144 anotaciones y 52 de ellas de penalti.

También es el segundo que más partidos ha jugado con el Once después de Juan Carlos Henao. En torneos de Dimayor actuó en 463 partidos. Marcas, registros e historias vestidas de blanco, teñidas con éxito y talladas en el corazón de una hinchada que no olvida a sus ídolos.

Su nombre está escrito con letras de oro en la historia del equipo de Manizales, ciudad de la que se volvió hijo ilustre y en la que formó su familia junto a su esposa Ana María y sus hijos Juan Sebastián y Alejandra.

Él, con su zurda mágica, con su pegada incansable y sus pases magistrales, alegró muchas tardes en el Palogrande.

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